¿herramientas o juguetes?
La Tecnología nos rodea, nos invade y a menudo nos abruma. Está por todas partes. Todos los sectores industriales están constantemente innovando en sus áreas con el fin de ofrecer mejores productos y, en definitiva, obtener cuotas de mercado para mejorar los beneficios.
En la Empresa sabemos que necesitamos las herramientas tecnológicas para mejorar nuestra productividad. De hecho existen actividades que, si no fuera por dichas herramientas, ni se podrían plantear porque no resultarían en absoluto rentables. De hecho, nos hemos vuelto, en algunos aspectos, seguidores de la tecnología, hasta el punto de comprar los últimos modelos de ordenador, teléfono móvil, coche, etc, por el mero hecho de disponer de ella y satisfacer más a nuestra propia inquietud por la tecnología que las necesidades reales (que, por otra parte, tampoco está nada mal).
Pero, ¿qué ocurre si pensamos más en las propias herramientas que en las soluciones que aporta? Corremos el peligro de tener juguetes en lugar de herramientas. Y esto implica que se invierta un tiempo, a menudo innecesario, en aprender a utilizar un 'artilugio' que nos ha enamorado.
Un ejemplo claro. Cualquiera de nosotros aspiramos a tener un teléfono móvil de última generación, y todos aprendemos rápidamente a hacer fotografías, visualizar películas, escuchar música y asignar una fotografía a cada contacto. Pero, desde el punto de vista de la Empresa y su uso como herramienta más allá de la comunicación, es curioso como esas mismas personas utilizan una agenda tradicional de papel para organizar sus eventos diarios, o anotar sus tareas, cuando esos mismos terminales son capaces de organizar toda esa información y, lo que es aún más útil, sincronizarla con las utilidades de nuestro ordenador personal.
Las herramientas tecnológicas están a nuestro servicio, nos aportan una forma más cómoda de hacer las cosas, es obvio. Pero hay que saber dirimir qué es útil y productivo para ayudar a obtener objetivos, y qué es mero juego.
No está mal que haya 'juego' en las herramientas tecnológicas, pero si el concepto de disponibilidad y uso es además de y no en vez de, ya que se corre un gran riesgo de merma de productividad y de desatención de las tareas principales cuando no se distinguen estas premisas.
Es por ello que la gerencia, en estrecha colaboración con los servicios de TI (internos o externos), debe conocer todas las posibilidades que la tecnología ofrece, a menudo a bajo coste, y decidir lo que vale la pena y lo que no, de modo que no existan ni excesos ni defectos. Pero también las personas de la Empresa deben ser suficientemente adultas como para saber hacer un buen uso en cada caso, sin llegar al abuso.
Una propuesta. ¿Has pensado que probablemente en tu Empresa ya existan medios para hacer llegar información puntual sobre el estado de un pedido a un Cliente por e-mail o SMS? Tan solo sería necesario realizar las configuraciones adecuadas.


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tecnología |
04/12/2009 |
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