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Personas, Equipos y Formación. La base necesaria

Personas, Equipos y Formación. La base necesaria

Hasta no hace mucho la opinión generalizada sobre la forma de ganar dinero en una Empresa era “aumentar las ventas”, sin profundizar excesivamente en el resto de cuestiones. Bueno, las financieras también tenían su peso por aquello de que salieran las cuentas 😉

Pero el resto de cuestiones se daban por supuestas (como «el valor en la mili»): el funcionamiento interno se daba por hecho que iba bien, la motivación se “traía de casa” y para los problemas se buscaban culpables y no causas, con lo que difícilmente se solventaban o mejoraban.

Afortunadamente las cosas están cambiando y estamos viendo, escuchando y leyendo cómo muchas Empresas hacen una fuerte apuesta por el bienestar de su Plantilla. Ya no consideran que la motivación tenga que venir desde casa.

Esta concepción no es gratuita, por supuesto. Si no estuviera claro que es rentable, no se ejecutaría. El bienestar de los Trabajadores cubre dos cuestiones realmente importantes y dependientes entre si: Personas motivadas son más productivas, se preocupan por su trabajo y por el buen funcionamiento y rentabilidad de la empresa, de modo que ésta mantenga un buen nivel de actividad y beneficio que les haga duradero su puesto. El beneficio es, como hemos dicho, mútuo: el Personal se beneficia del bienestar que recibe y la continuidad de su puesto, y la Empresa mejora sus costes, lo que mejora el margen y da más beneficios o genera más competitividad (lo que elija la Dirección).

Este bienestar de las Personas se ha denominado “Nómina Emocional”, y engloba todos aquellos beneficios directos que no son la mera cifra económica que se percibe. Los tiempos cambian y los valores personales con ellos. La ambición profesional por encima de todo ha dado paso a la búsqueda de tiempo libre, de dedicación a la familia, de cuidarse, hacer deporte, etc.

Además del desarrollo personal, la Empresa se compone habitualmente de Equipos, por lo que es fundamental que se trabaje en esta línea. A menudo un equipo bien equilibrado y compenetrado es capaz de obtener mejores resultados que cualquier “individual” talentoso, por bueno que sea.

El equipo es una necesidad. ¿Alguien se imagina a una sola persona haciendo el trabajo de cambio de ruedas en un pit-stop en una carrera de Fórmula 1? 

El equipo que realiza este cambio se compone de varias personas, con diferentes cometidos (multidisciplinar) y con responsabilidades compartidas para la obtención de un solo objetivo común: bajar de 5 segundos en el pit-stop.

Trabajar en la composición de equipos cuyos miembros sean capaces de dar lo mejor de sí mismos tanto a nivel personal como de grupo es tener varias batallas vencidas. Los equipos podrán conseguir un alto grado de autonomía y responsabilidad, que permitirán a una dirección depositar la confianza en ellos y dedicar más tiempo a la estrategia y supervisión de los planes, que a solucionar el día a día.

Pero este binomio no está del todo completo si no introducimos un tercer elemento que será el complemento ideal: la Formación.

Si además de tener Personal con gran capacidad y motivación, y de tener equipos con un alto grado de eficiencia, nos ocupamos de que estén continuamente formados, su crecimiento personal y profesional será imparable. Con la suma de la práctica del día a día mediante la que adquieren la experiencia, y la formación que les haga más capacitados para su desempeño, los equipos de una Empresa serán imparables.

Aún hay quien dice aquello de que no quieren invertir en formación de sus colaboradores porque se trata de regalarles un valor personal dado que, si se marchan, se la llevan puesta. 

Henry Ford, el fundador de Ford,  ya decía Sólo hay algo peor que formar a tus empleados… no formarlos y que se queden.

En definitiva, lo que una Empresa no puede hacer es formar a sus colaboradores y no tener un objetivo claro de aprovechar dicha formación. Todas las acciones de una Empresa deben estar encaminadas a la consecución de objetivos, a seguir con el planteamiento estratégico, y una formación debe formar parte de esto. De este modo la Empresa sí que se beneficia de la inversión en formación, y el colaborador estará motivado para aportar aún más valor al desempeño de su trabajo.

Así pues, una muy buena base para que la Empresa asegure su rentabilidad y su continuidad en el tiempo es, como decía Richard Branson (Fundador y propietario de Virgin):

“Forma bien a la gente para que pueda marcharse, trátalos mejor para que no quieran hacerlo”.